Nacido en Duala (Camerún) en 1933, Manu Dibango es el creador del género musical conocido como makossa. Sus múltiples grabaciones y sus giras como saxofonista y compositor por Europa, África y Estados Unidos, marcaron durante décadas la música popular en los tres continentes. Artista muy comprometido con las raíces africanas y sus vertientes musicales, cuando se acerca al jazz, lo hace sin perder sus señas de identidad y entroncando el folklore popular de Camerún con los sonidos ancestrales del blues. Dibango es sin duda alguna uno de los grandes músicos del continente africano, y cuando se acerca al jazz, lo hace además de con respeto, con una calidad excelente. Conocido humanista y luchador contra las desigualdades sociales, Manu Dibango fue condecorado en 2004 por el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, como "Artista de la UNESCO para la paz" en reconocimiento a su contribución al desarrollo de las artes, de la paz y del diálogo entre las culturas del mundo. Creador del género musical conocido como "makossa", la discografía de Manu Dibango es abundante, variada y polirítmica. Dotado de una extraordinaria habilidad para el uso de varios instrumentos (Toca el saxo tenor, el soprano, el alto y barítono, la flauta, el piano, el vibráfono y el órgano hammond) sus discos son seguidos por un público fiel y admirador de su arte.
Desde mi punto de vista WAKAFRICA (1994) es su trabajo más señalado. Es un disco auténticamente panafricano donde cuenta con la colaboración de Angeline Kidjó, King Sunny Adé, Peter Gabriel, Salif Keita, Ladysmith Black Mambazo, Ray Lema, Youssou N´Dour, Geoffrey Oryema, Ray Phiri, Touré Kunda, Papa Wemba, Sidnead O´Connor. Fuente: Apolo y Baco
Este joven pianista de 68 años, que sin duda tiene un pacto con el Caído, ha sorprendido a algunos al ganar el premio Grammy al "mejor disco del año" por su "River, the Joni letters", homenaje a su amiga Joni Mitchell. Indudablemente es un gran disco y la crítica es unánime, incluso entre los no partidarios de la fusión. Hancock ha llamado para esta ocasión nada más y nada menos que al gran Wayne Shorter, saxo tenor y soprano, a Lionel Loueke a la guitarra, Dave Holland al contrabajo, Vinnie Colaiuta a la batería y las voces de Norah Jones, Tina Turner, Luciana Souza, Joni Mitchell, Leonard Cohen, y Corinne Bailey Rae. Un plantel digno de un gran homenaje para una gran artista.
Hoy me he acordado de esta brava mujer, sudafricana que se fué en el 2.004 a los 39 años y que con su trabajo impregnado de contenido social y música tradicional supo dignificar el pop. Mandela se lo reconoció visitándola en el hospital en sus últimos días.Ganadora los premios Koras de la música africana en 1.999 y de un Grammy en 2001.
Nomakhanjani.
Una de las muestras más destacadas del neoclasicismo jazzístico la ofrece este estandar, "Autumn Leaves", composición de Joseph Kosma y letra de Jacques Prevert que Johnny Mercer adaptó al jazz y que ha admitido infinitas orquestaciones y versiones vocales e instrumentales. Algunas de estas hojas de otoño multicolor -Bill Evans, Miles Davis, Jaco Pastorius, Diana Krall, Elian Elias, Gonzalo Rubalcaba Cannonball Addeerley, Eva Cassidy, Pedro Iturralde, Mike Stern, Wim Mertens, Chick Corea, Stanley Jordan- te las muestro en esta selección que espero que te sea sugerente.
querer a dos a la vez... y no estar loco.
Nunca olvidaré el concierto de Gonzalo Rubalcaba en Ceuta en noviembre del 2.000 con Carlos Henriquez al contrabajo e Ignacio Berroa a la batería.
Mi amigo acaba de llegar de Bagamoyo (Tanzania) y me ha traido de regalo la voz de Khadja Nin, nacida en la vecina Burundi, de enigmática belleza, brazos infinitos y que canta a la vida en este tema "Mama" de su álbum "Sambolera".
...vendió un millón de copias de este trabajo y algunos sin enterarnos.
Entre las voces femeninas del jazz, la de Billie Holiday (1915-1959), constituye un caso singular por lo azaroso de su vida contada por ella misma en su famosa autobiografía titulada: "Lady Sings The Blues". En ella, Billie Holiday relata como fue su vida desde la misma infancia: violación, acusaciones de prostitución, reformatorios, alcohol, drogas, racismo, cargos por tráfico de estupefacientes, cárcel, inhabilitación para cantar y, por último, la muerte.
Eleanora Fagan, que así se llamaba en realidad, nació en el gueto negro de Baltimore y su padre, Clarence Holiday tocaba la guitarra y el banjo en la banda de Fletcher Henderson. Se interesó por la música a los diez años influenciada por Bessie Smith y Louis Armstrong, cuando los escuchaba en el gramófono de su casa a ambos. En 1930, recorriendo Harlem en busca de trabajo, entra en un pequeño club que se llamaba: "Pod's and Jerry's" situado en la Calle 133, ofreciéndose como bailarina. El resultado de la prueba es un desastre y a instancias del pianista se atreve a cantar. Cuando canta "Trav'lin All Alone", las conversaciones en el bar se paran y ahí empieza todo. En 1933, John Hammond, productor musical va a oírla cantar en el club "Log Cabin" y maravillado, habla con Benny Goodman quien el 27 de noviembre de aquel año le abre para toda la vida las puertas de un estudio de grabación.
Con Goodman, permanece poco tiempo y empieza a cantar en clubes mas importantes. Actúa en el famoso "Apollo Theatre" y es contratada por Joe Glaser, el manager de Louis Armstrong. En 1935 aparece cantando con la orquesta de Duke Ellington en la película "Simphony in Black" e inicia una larga y fructífera relación musical con el pianista Teddy Wilson en el sello Columbia. Con Wilson graba cerca de un centenar de canciones y junto a ella tocan los grandes solistas de la época: Ben Webster, Johnny Hodges, Bunny Berigan, Roy Eldridge y sobre todo, Lester Young, con quien alcanzaría una simbiosis creativa del que se encuentran pocos ejemplos en la historia del jazz.
También cantó en la orquesta de Count Basie en 1937 y en 1938 con Artie Shaw, pero el mundo de las grandes orquestas no era el suyo y sus experiencias como vocalista de bigband entre 1936 y 1938 no le dejaron grandes recuerdos. Holiday, se transformó en una estrella de los escenarios de los clubes de New York a principios de los 40, y consigue un contrato de larga duración en el famoso club del Greenwich Village, el "Café Society", regentado por el judío, Barney Josephson, antirracista y de ideas claramente progresistas. Billie tenía solo veinticuatro años y ya era una cantante objeto de culto entre sus seguidores.
En 1943, ganó por primera vez la encuesta de críticos organizada por la revista "Esquire" por delante de Mildred Bailey y de Ella Fitzgerald y al año siguiente grababa para el pequeño, pero selecto sello Commodore, una serie de temas magníficos entre los que destaca su emblemático "Strange Fruit" un alegato antirracista demoledor y el maravilloso "Fine and Mellow" un hermoso blues. En 1945, se casó con el trompetista, Joe Guy, también adicto a la heroína y en agosto de ese año, grabó la versión de referencia del tema "Don't Explain" uno de sus canciones mas hermosas. 1946 la vio participar en un concierto en el teatro neoyorquino Town Hall y la aparición en una película junto a Louis Armstrong, titulada, "New Orleáns", interpretando el papel de una sirvienta.
Sin embargo, la historia de su vida va cuesta abajo a partir de 1950. Cantó en Chicago con Miles Davis y se reencontró con Lester Young en Philadelphia. Norman Granz la contrató para su sello discográfico y también la incluyó en las giras del JATP y en 1953, viajó por primera vez a Europa. A su regreso, ingresó voluntariamente en una clínica para intentar rehacer su vida y tuvo una efímera recuperación que aprovechó para reaparecer en un capitulo televiso dedicada a las "Siete Artes" de la CBS titulada "The Sound of Jazz". El memorable y estremecedor "Fine and Mellow" que cantó acompañada de Lester Young puede considerarse un hito en la historia del jazz. El álbum de 1958, "Lady in Satin", encontró a la artista de 43 años de edad haciendo grandes esfuerzos para cantar como en los mejores tiempos, y al año siguiente falleció. Cuatro meses antes, lo había hecho su admirado Lester Young.
Su muerte pareció una cruel burla del destino; moribunda e inconsciente en la cama del hospital, la policía intentó esposarla acusada de consumir heroína mientras agonizaba. Fuente: Apolo y Baco
Escribo esto mientras escucho en Radio 3 el programa Músicas Posibles de mi admirada LaraLópez. Hoy le dedica el programa en exclusiva al gran ToumaniDiabaté que mencionaba en el post de AlíFarkaTouré. Diabaté, nacido en Mali, es el gran virtuoso de la kora, esa arpa africana que tiene en sus manos una riqueza de matices y de sugerencias africanas, de blues y ecos del Niger, magia en definitiva. Escucho temas de su disco con Alí"Intheheartofthemoon", una de esas joyas en la que se juntan dos genios para hacer del tiempo lo que quieren.
Una vez más mi amiga Mercedes me ha dado a conocer música. En esta ocasión me ha señalado a esta brasileña artista integral -cineasta, compositora, cantante, poetisa, modelo- que es la bella Cibelle. Se declara admiradora de Gal Costa y de Björk y nos propone un jazz&bossa electrónico y elegante. Aquí la vemos interpretando "London, London",un tema de Caetano Veloso y acompañada de Devendra Banhart
Hummm!!! Si te ha gustado te recomiendo que pinches también el vídeo de Green Grass...te gustará mucho.
La sudafricana Simphiwe Dana tiene el incomodo papel de sucesora de la gran Miriam Makeba, aunque ella prefiere mirarse en el espejo de otra cantante como es Dorothy Masuka de quien dice: "Viniendo de Zimbawe, ayudó notablemente al desarrollo de la cultura de nuestro país. Era, además, una formidable compositora”. Con estas dos referencias está claro que Simphiwe Dana se mueve en el terreno del jazz sudafricano, de ese swing con raíces que empezó a brillar en la década de los cincuenta. Canta en su lengua natal, el xsosha, y las letras no huyen del compromiso político y de las historias de la calle. Nacida hace 26 años, Simphiwe tiene el toque del jazz, la fuerza del soul, la sentimentalidad del blues. En su disco de debut -Zandisile- Simphiwe se muestra como una compositora prolífica y sólida y consigue un disco de platino. Su timbre de voz, que une la belleza natural con una enorme capacidad de transmisión, es protagonista en todos los temas. La instrumentación mestiza entre la tradición y la modernidad, tiene la virtud de la discreción, sin robar plano en ningún momento a la fuerza vocal, pero dibujando el paisaje preciso para que Simphiwe se mueva a sus anchas.
Con su segundo disco –The one love movemente on bantu biko street- Simphiwe quiere homenajear a Stephen Biko, histórico líder anti apartheid asesinado en 1977 por un retén policial, y recuperar la memoria histórica de su país. Este trabajo la ratifica como una de las voces más refrescantes a la hora de hacer converger los sonidos tradicionales con las influencias del jazz, el soul y el rhythm and blues. 'The one love movement on Banku Biko Street' señala una dirección más 'jazzy' y está considerado como una estimulante sorpresa del panorama discográfico internacional del 2.007.
La frontera es una singularidad que trasciende a muchos ámbitos de la vida humana. La frontera puede ser geográfica, política, cultural, lingüística, económica, religiosa y a veces todas a la vez.
Dice Mayor Zaragoza; “En un mundo cada vez más pequeño, donde predomina la diversidad, de nada sirve atrincherarse, replegarse en sí. El mejor medio de sobrevivir para abordar una nueva dimensión de la existencia consiste en saber vivir con el otro, y escucharlo. La tolerancia no es soportar al otro; es conocerlo, comprenderlo, respetarlo e incluso -¿por qué no?- admirarlo”. Conocer y valorar la música del otro lado de la frontera, de cualquier frontera, es algo que a mí me enriquece, me universaliza. El jazz es una música eminentemente libre, y la improvisación así lo demuestra. “Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. La cultura es el fundamento de la libertad” decía Unamuno, y como sabemos, la libertad no está en la luz, sino en la duda, no en lo demostrable sino en lo presumible. Desconfío de mis certezas… y de las tuyas. Por lo tanto, la formula de información más reflexión igual a conocimiento parece adecuada. Y para mi que el jazz estimula la reflexión. El jazz a lo largo de toda su historia a sido un gran lugar de mestizaje, de músicas silentes, de creación y de intuición, de aceptar al diferente y admirarlo si era merecedor. Algunos músicos, estando tan limitados en sus medios para cambiar la sociedad, ¡han hecho tanto!, han dado un tremendo empujón, no siempre en la misma dirección es cierto, y han provocado convulsiones planetarias en las conciencias individuales y colectivas. Estos artistas son, entre otros, el reducto que queda de la creatividad de una sociedad sin ideologías y por lo tanto sin ideólogos. En una sociedad fútil de consumidores obedientes el arte es una de las herramientas transfronterizas que sustancian las diferentes culturas en su diversidad y su riqueza.
La frontera
Hoy vuelvo a la frontera Otra vez he de atravesar Es el viento que me manda Que me empuja a la frontera Y que borra el camino Que detrás desaparece
Me arrastro bajo el cielo Y las nubes del invierno Es el viento que las manda Y no hay nadie que las pare A veces combate despiadado A veces baile A veces… nada
Hoy cruzo la frontera Bajo el cielo Es el viento que me manda Bajo el cielo de acero Soy el punto negro que anda A las orillas de la suerte